1 de Marzo de 2021
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Un especialista nos enseña sobre una de las bebidas más tomadas del planeta. Comenzando por el mundo mas allá de Escocia e Irlanda.

¿Por qué el whisky -mi momento de placer del día- es un spirit? ¿Será cierto que al destilarse surgen de él vapores, fantasmas, spirits que embotellados y, en la medida apropiada, alimentan el alma? O será el carácter de los hacedores de whisky que desde los primeros tiempos nos transmiten su know-how.

 

El autor, Alfredo Schiappacasse, es especialista en importación y comercialización de alimentos y bebidas.

 

Los que llevamos un tiempo degustando esta bebida y buscando adentrarnos más en los secretos que dan los años de añejamiento, nos sorprendemos con las distintas combinaciones que hoy desarrollan las destilerías. ¡Disfrútenlos! Porque beber whisky es una alegría. Nada nos impide disfrutar estas nuevas sensaciones.

11 de Febrero de 2021

Alfredo Schiappacasse 

El whisky, uno de los commodities más difundido y consumido en el mundo, sigue su marcha y va cambiando acompañándonos en el camino. ¡Experimentemos estos nuevos desafíos que se conjugan con la tradición!

Pero primero, acordemos algunas definiciones importantes sobre el whisky.

¿Qué es el whisky? Es una bebida alcohólica que se obtiene a partir de un proceso de fermentación, destilación y añejamiento. En su elaboración se utilizan tres elementos claves: agua, levaduras y granos (cebada, centeno, maíz y trigo) que difieren según el lugar de origen de la bebida.

Hace más de mil años, monjes viajeros migraron desde la parte continental de Europa para descubrir nuevos mundos. Su camino los llevó a Escocia e Irlanda, y en su sabiduría colectiva estaba el conocimiento de la destilación, el proceso de extraer y purificar líquido a partir de la uva. Pero en los nuevos territorios los monjes solo encontraron granos. Entonces, a partir de la fermentación de esos granos aplicaron su técnica. Los procesos de destilación y maduración que hoy se utilizan tienen apenas unos pocos siglos y son los que están sufriendo mayores modificaciones. Muy pronto muchas marcas famosas festejarán sus 200 años, y el whisky no podía escapar a la globalización.


 

Veamos el nuevo mapa del whisky y qué nos brinda cada país productor. Lo primero que debemos saber es que el whisky no es una denominación de origen. Necesita ir acompañado de una región para tener una personalidad propia. “La principal diferencia entre el whisky escocés y el whiskey irlandés es la ortografía. Esta diferencia ortográfica se debe a la traducción de la palabra del gaélico escocés (Uisge beatha) y del gaélico irlandés (Uisce beatha), cuyo significado en ambos casos es “agua de vida”.

Ambos países tienen la mayor tradición en su elaboración y presumen la creación del destilado de grano”, explica Matthieu Guerpillon, sommelier y Brand manager.

Mucho Scotch whisky y Irish whiskey se han destilado desde esta frase. Ambas bebidas se han liberado y nos ofrecen distintos aromas y estilos alrededor del mundo. Inclusive la I.A. se hace presente en la selección de las maltas y pronto nos sorprenderá con un nuevo whiskey. La expe- riencia ya está en marcha en la península escandinava.

 


 

¿PERO LA EXPANSIÓN HA SIDO ACOMPAÑADA POR LA CALIDAD?


Dejemos de lado por unos instantes Escocia e Irlanda que siguen sumando consumidores globalmente y veamos qué sucedió en los últimos años en el resto del mundo. Productores de regiones menos tradicionales también nos deleitan con aromas y gustos que llaman la atención.

El mercado local de Japón, por ejemplo, donde la profesionalidad de su industria, es un fenómeno mundial y ha generado tal demanda doméstica que consume toda su producción y reclama a la industria mayor desarrollo.

La principal enseñanza que dejó el World Whisky Masters 2020 es la existencia de una gran variedad de productos de nuevas y viejas regiones que reviven el antiguo camino de los monjes recuperando las tradicionales formas de destilación. Y la calidad de las mismas las respalda.

Abbott comenta que Australasia continúa con su desarrollo no temiendo experimentar. Europa continúa utilizando las viejas y tradicionales formas de destilación disponibles y se expanden a la destilación de granos creando whiskies únicos. Esta experimentación y el tratar de definir un whisky en sus propios términos es algo nunca visto.


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