25 de Septiembre de 2020
Práctica ecológica: Huertas caseras
Excedamos los límites de la alacena de vez en cuando y vayamos a buscar condimentos al patio. La huerta casera es la opción fantástica para una cocina más fresca, más saludable y sobre todo de más sabor.

Se pueden diseñar distintos tipos de pequeñas huertas caseras de acuerdo al espacio del que disponemos. Podemos hacerlas incluso en las ventanas si vivimos en un departamento.

Las huertas verticales, que son instalaciones verticales de plantas de cultivo, están ahora muy de moda. También se les llama “pared de cultivo” o “muro verde”. Si uno tiene un buen jardín con mucho espacio lo ideal es plantar directo en la tierra marcando un límite de contención con piedras, ladrillos o tacuaras grandes.

 

 

Luego, el cuidado de las plantas y lo que hay que hacer cuando se presentan los diferentes problemas lo vamos aprendiendo leyendo libros especializados o investigando en Internet y comprometiéndonos con nuestras plantitas.

 

25 de Agosto de 2020

Alacarta

No es necesario plantar tomates, ni cebollas, ni zapallos, pero sí por ejemplo, plantas aromáticas como orégano, menta, cedrón paraguái, kuratu, perejil, romero, ruda, manzanilla, cebollita de verdeo, puerro. El ky’yi crece muy bien y resulta muy útil para la cocina. El mburukuja, por ejemplo, da una sombra linda si le construimos una estructura donde pueda treparse. Además nos regala la belleza de sus flores y el sabor único de sus frutos. Imagínese en temporada: chutney, mermelada, jugo, helado, reducciones, mousses, de todo.

Las posibilidades que te da una huerta personal son increíbles. Tener un ramo fresco de albahaca con sus flores como decoración para tus platos y cosas similares… Hacerte un mojito cuando se te canta, con menta de tu propia producción.

Cuando se trata de huertas en maceta, es bueno plantar distintas plantas en una misma plantera. Aprovechamos mejor la tierra y mezclamos aromas para desorientar a las plagas. Esto se llama asociación. También es bueno rotar, si en una plantera creció rúcula, luego sería bueno plantar un ají u otra cosa.


Las flores amarillas o anaranjadas -cómo caléndulas o margaritas- intercaladas con las hortalizas atraen insectos benéficos. El buen rendimiento de las plantas va a depender de cómo cuidemos el suelo donde crecen, de la cantidad de sol que reciban y de cómo las cortamos cuando vamos a usarlas. Hay que recordar que no se trata de las hojas de un cuaderno sino de un ser vivo.
 

 

Para elegir el lugar donde instalar nuestra huerta debemos tener en cuenta un espacio donde pegue sol directo por lo menos 4 horas por día, preferentemente durante la mañana. Debe ser una porción de tierra interesante si no se trata de huerta de maceta.

Luego hay que despejar las malezas (yuyos) y picar la tierra para soltarla y de este modo, hacer que drene mejor el agua. Cuando la tierra esté bien movida agregamos abono que puede ser tierra de hoja, compost u otro similar. Todos se venden en cualquier supermercado.

Ahora la tierra está en condiciones para cultivar las plantas. Puede probar hablar con ellas y en alguna tarde de paroxismo hippie tocarles la guitarra. Suerte con eso.

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